martes, 21 de octubre de 2014
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Movimiento contra la Europa de Maastricht y la globalización económica. Nueve años de lucha contra la globalización (II)

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4.- NUESTRAS SEÑAS DE IDENTIDAD.

4.1 Finalidad y forma política del MAM. Desde su origen, hace casi diez años, el movimiento al que pertenecemos ha impulsado un espacio unitario de confrontación contra la Economía capitalista global y sus consecuencias en cascada, económicas, sociales y culturales.
Con su centro de gravedad en lo social, fuera de las instituciones y de la forma política partido o sindicato, hemos construido un espacio plural, unitario, democrático, participativo, no hegemónico y autónomo. Hemos funcionado como una red organizada. Con una secretaria que, con otros, ha impulsado la coordinación, los contactos multilaterales, el apoyo mutuo, el debate, la formación, la cooperación y la autofinanciación.
Hemos sido un referente político y una alternativa de coordinación para muchas redes y militantes sociales con y sin partido.
Hemos constituido un espacio de debate, cooperación y lucha contra el capitalismo y la globalización entre organizaciones de la izquierda tradicional por un lado y redes y movimientos sociales muy diversos, por otro.

4.2 Fuerza propia. Existe un trabajo teórico intenso por parte de colectivos que dinamizan el movimiento. La capacidad de integrar en un espacio identitario y cooperativo a la multiplicidad de dinámicas y discursos protagonizados por colectivos y redes modestas, pero reales, junto con la fuerza teórica propia, explica algunos de los rasgos del MAM:
Su capacidad para resistir en el espacio de lo social - radical, realmente "no gubernamental", prácticamente sin medios ni subvenciones, ninguneado por los Mass Media y por la Izquierda, salvo excepciones.
Su capacidad para mantener plataformas unitarias locales, capaces de entrar en letargo o activarse con nuevos contenidos ante nuevas iniciativas. Su capacidad para impulsar y fortalecer la actividad social de colectivos locales y redes sectoriales, estableciendo sinergias que funcionan a pesar de la falta de estructuras estables. También, para el continuo mestizaje y conocimiento entre colectivos y personas con actividades sociales muy diversas.

4.3 Impulso Militante.
El impulso del MAM no proviene de su fuerza institucional, de sus medios materiales o de las multitudes que le sostienen.
En la triada materia, organización y energía, es esta última, en forma de impulso generoso, iniciativa política y elaboración teórica, la que explica nuestra supervivencia.
La identidad del MAM, late también en muchas experiencias de distinto orden en las que conviven y cooperan en la lucha sectores y movimientos diferentes: Rompamos el Silencio, (R. e. S.), lucha contra la Precariedad, actividad feminista, etc. No es casualidad que colectivos fuertemente comprometidos con el MAM, tengan, junto con otros, un papel relevante en la dinamización de éstas experiencias unitarias.

4.4 Vocación de investigación - estudio para la lucha teórica y práctica. Nosotros no pensamos que el problema es que no sabemos explicar a la gente nuestra política. No somos propietarios de una política, sino de un impulso compartido de construir las palabras que expliquen las formas de explotación y dominio del capitalismo global.
Las actividades de formación - estudio colectivo unidas a la elaboración - edición - distribución, ( que deben fortalecerse ), nos caracterizan, junto al esfuerzo de aplicar lo aprendido al movimiento real, para reaprenderlo, enriquecido.
Todos los años, colectivos y redes que tienen el MAM como referente, organizan una gran cantidad de cursos, jornadas, seminarios, encuentros, charlas y debates, elaborando montones de folletos y revistas, algunos libros y gran cantidad de materiales para la intervención social. La pasada Semana Santa ( Abril'00) el MAM organizó en Málaga unas jornadas estatales de cuatro días de duración sobre Globalización Económica, a las que acudieron centenar y medio de personas procedentes de muchos colectivos de todo el Estado. 4.5 Movimiento. Autónomo. Real.

Podemos afirmar que nuestra personalidad es casi toda movimiento y casi nada institución. Con una clara vocación constituyente de sumar todos los factores productivos enfrentados al capitalismo global y su civilización. No somos un movimiento atrapalotodo que marca con su sigla lo que se mueve, sino el resultado de muchas dinámicas sociales convergentes en lo que tienen en común, dando lugar a un movimiento general de baja intensidad representativa. El centro de gravedad está en la multiplicidad de actividades sociales reales y el uso que estas hacen del espacio de cooperación y no al revés.

Puede ser conveniente, además de mantener lo que somos, precisamente para no perderlo, aumentar la materia, canalizar mejor la energía y optimizar la organización. Necesitamos actualizar y complementar nuestro discurso profundizando en el análisis y la comprensión de las dinámicas de globalización económica y sus consecuencias.

Debemos reconstruir la secretaría, descentralizada pero capaz de cumplir su papel. Combinar el aprendizaje de nuevos compañer@s con la actividad de las personas con mas experiencia y capacidad. Distinguir entre las tareas de secretaría y las tareas de intervención política y representación en nombre del movimiento. Tender a que los militantes estén territorializados para evitar que su militancia sea solo la de la secretaría, lo cual tiende a desbordar el contenido de dicha actividad concreta.

Distinguir bien entre la secretaría del movimiento, la representación del movimiento, y el trabajo sectorial específico de cada militante. La confusión de todos estos planos es una fuente de problemas.

Plantearnos el problema de la financiación, de la infraestructura, de los gastos mínimos necesarios para que funcione el movimiento.

4.6 Patrimonio teórico y político del MAM. (A completar entre tod@s)
Textos de Desenmascaremos el 92.
Declaraciones políticas del Foro "Las otras voces del planeta" (1994)
Manifiesto del FACE (1995).
Ponencia del FACE: "Unión Europea, Convergencia del dinero, desarrollo de lo humano y lo social".
Revista "Nuevo Desorden" 1.995
Declaración política del MAM (1996)
Boletines del MAM "Afectados por Maastricht"
Contra la Europa del Capital R.F.D. (1996)
La explosión del desorden. R.F.D. (1994)
Capitalismo Global. Estrategias del poder R.F.D. 2000.
Declaraciones, actividades y hojas del MAM en las diversas campañas.
La Violencia del Euro. CAES 1.999
Moneda Unica Política y Sociedad. CAES 1.999
Moneda Unica y Políticas de Empleo en Europa. CAES 1.998.
Trabajo, Empleo y Capital. CAES 1.997
Moneda Unica, Salud y Negocio. CAES 1.997
Por un Sindicalismo Alternativo. Trabajo. Cooperación. CAES 1.998
Globalización contra Democracia. CAES 1.997
La Renta Básica. J.I. Fernández. Virus. 1.998
El Empleo Precario. A.B. Catarata - CAES 1.999
Políticas Postmodernas J.M.R. Catarata - CAES 1.999
La Socialización del miedo. Tritón. Catarata - CAES. 1.998
Viaje al Corazon de la Bestia. VVAA. Virus 1.999.
Revistas: Baladre, Campo Abierto, Renta Básica, Rescoldos.
Mujeres y trabajos. S. del Rio. - CAES 2.000
La Renta Básica. Una alternativa contra la Precariedad y el Capitalismo Global. CAES 1.999
La Mano Invisible, Exclusión ¿de qué, de quién?, Movimientos sociales Auge y Crisis, La Tercera Transición de PCE, Rompamos el Silencio un movimiento necesario, " P.G.E. 2000, Globalización, Precariedad, tercera vía", Trabajo asalariado, Precariedad, Renta Básica. Trabajo (asalariado) e Izquierda (virtual). (Artículos CAES ).
Continuar

5.- GLOBALIZACIÓN ¿DE QUÉ?

La globalización de la economía extiende y consolida la subsunción real del trabajo, la actividad y la naturaleza, al ciclo de reproducción ampliada del capital. La relación capitalista opera en el conjunto de las relaciones sociales, no solo en la esfera productiva, en el interior de las empresas. No hay un espacio de explotación, el espacio productivo y un espacio democrático, el espacio social. La lógica del beneficio privado ha colonizado la economía, la política, las relaciones sociales y la conciencia de toda la población.

La mayoría del sindicalismo opera sólo en el ámbito productivo obviando toda la envolvente político - social. Esta aparente despolitización implica, en el sindicalismo mayoritario, la importación de todos los valores de la economía (crecimiento, estabilidad, competitividad, globalización, gobernabilidad), como condición para la satisfacción del deseo consumista de los asalariados estables. A su izquierda, ante un mundo ininteligible, parte del sindicalismo radical, vuelve sus ojos hacia teologías liberadoras como el esencialismo obrerista, los adjetivos sobre el sindicalismo mayoritario y las reclamaciones de "más lucha" sin establecer fines y contenidos distintos a quienes critican.

Casi toda la izquierda considera la precariedad masiva y la exclusión como una carencia temporal que el desarrollo económico acabará absorbiendo. Esta concepción priva de capacidad revolucionaria a los sujetos excluidos y proporciona legitimidad a los aparatos de control social de los pobres buenos (ONG's, socioburocracia) y a los de represión de los pobres malos (jueces, policías, militares, carceleros, etc).
El crecimiento electoral de las opciones mas radicales, en este contexto ideológico y sin ascenso de la lucha de masas, solo puede hacerse en base a los mismos contenidos que los mayoritarios, aprovechando el desgaste que les origina su burocracia y su corrupción. Perseguir hoy la respetabilidad es lo mismo que amputarse lo mas verdadero y lo mas combativo, o bien convertir esos contenidos en declaraciones para la galería.

La izquierda tradicional piensa que contra el capitalismo se lucha en la esfera de la producción, exigiendo salarios altos, protección social y condiciones de trabajo dignas. Pero se desentiende de un momento crucial para el despliegue del capitalismo, el momento de la circulación. La ignorancia y el desinterés por la formación de personas austeras que cifren su bienestar en una vida segura para todos, en lugar de en un consumismo irracional, es una de las causas centrales de la esquizofrenia y la complicidad de la mayoría de la izquierda.

Luchar contra el capitalismo, además, es luchar contra la economía como base de las relaciones sociales. El capitalismo es solo un epifenómeno de la economía. Si no se rescata la política de su secuestro por la economía, el resultado es la basura ideológica compartida por casi toda la izquierda: "Con el desarrollo de las fuerzas productivas y el crecimiento de la producción, acabaremos, antes o después, con la pobreza".
Desde esta concepción, el obstáculo para acabar con la pobreza es el egoísmo y la irracionalidad de la derecha. Una vez que la izquierda gobierne, se producirá un desarrollo racional de las fuerzas productivas una redistribución progresista y habrá abundancia para todos y todas. Eso es la felicidad., El comunismo es el capitalismo dirigido por la clase obrera.
Esta proposición esta en la base de TODAS las organizaciones de la izquierda tradicional. Al igual que la derecha, describe y prescribe un individuo aislado y calculador que se mueve por la satisfacción de sus deseos, despreocupándose de las consecuencias. La política solo puede administrar una economía que es inmodificable, porque está anclada en el núcleo de las personas, tal como han sido descritas. A partir de aquí, no hay política alternativa. Estamos en el Coro Unico. Frente a los destrozos materiales y morales del despliegue de la economía, la derecha pide mas mercado, ( más desregulación, menos gastos sociales, mas transparencia del precio de la fuerza de trabajo respecto a la oferta de empleo ), y la izquierda pide mas regulación, mas intervención estatal en el ciclo económico y en paliar los daños sociales y medioambientales del despliegue de la economía.

Mas allá de sus diferencias, izquierda y derecha coinciden en el protagonismo de la economía y la persecución de los intereses particulares. Los obreros no viven como los burgueses, porque no pueden, no porque condenen éticamente esa forma de vida. La inanidad del progresismo se acentúa en la economía global, que aumenta la escala de funcionamiento del Capital, sin posibilidad alguna de aumento correlativo de contrapesos jurídicos o políticos. Con ello, aumenta la vaciedad de las propuestas progresistas. La Tercera Vía es la última versión de una izquierda impotente y corresponsable de la barbarie material y moral que padecemos.

Luchar contra el capitalismo exige clarificar la trama relacional en la que este modelo de economía, sociedad e individuo se retroalimentan, posibilitando el despliegue cada vez mas totalitario del orden capitalista.

Teoría. Práctica. Valores.
La crítica de esta trama supone una actividad de clarificación teórica de este mecanismo y la organización del conflicto social invisible por individualizado. Democratizar los discursos que muestran como funcionan las cosas y desvelar el enemigo exterior e interior. Formar muchos cuadros con conocimientos solventes, al margen de la quincallería de la izquierda, a partir de los elementos mas activos de los dispersos movimientos de resistencia.

La intervención política desde lo social debe intentar romper la distancia entre la defensa de las necesidades particulares y la totalidad. En particular, la defensa de las necesidades e intereses de los estables, debe contar con los sectores precarizados y excluidos, privados de sus derechos políticos de asociación y expresión (tanto en el tercer mundo, como el propio país, incluso en la misma empresa). Esto no quiere decir que no se exijan a las patronales y gobiernos los derechos de los estables. Quiere decir que se exijan de otra manera.
En el discurso militante, el papel de los aparatos del Estado, de los medios de comunicación y de las leyes, debe ser tenido en cuenta. Pero no mas que el papel del corporativismo y la estrechez de miras en la acción sindical y social, que solo profundiza las divisiones entre los de abajo .

No hay nada mas politizado que el corporativismo y la aparente despolitización de las luchas reivindicativas. Quien no tiene un discurso alternativo propio, trabaja con el discurso del enemigo. Eso te vacía de fuerza y te convierte en cómplice a tu pesar.

La tensión entre un discurso lúcido y radical y el grado de complicidad cultural de los de abajo con los de arriba, solo se resuelve fundamentando y socializando el discurso radical. Reelaborándolo para mostrarlo como explicación de la realidad. El manejo entre las exigencias y urgencias de un conflicto, tal como se dá y la necesidad de hacer de él una experiencia fortalecedora y pedagógica, carece de recetas. Sólo la inteligencia y la prudencia de los actores puede marcar el camino. La lucha contra el capitalismo, para ser constructiva, debe pretender la crisis de la lógica dominante, no su realimentación. Desde ahí, las mejoras parciales vendrán por añadidura. La mejor política reformista es una buena política revolucionaria. Nada que ver con la filosofía de la izquierda, para quien lo principal es que la derecha negocie con ella. No importa qué. Lo importante es negociar. La Izquierda está prisionera del síndrome del gestor. Lo importante es hacer buenos negocios en nombre de sus representados. Puesto que la utopía no es viable para todos, la izquierda, al menos, intenta conseguir una porción para sí misma. Pero eso implica trabajar de rodillas y aceptar lo que manden los señores, pidiendo solo alguna concesión para salvar la cara.

El reformismo y la socialdemocracia han sido fuerzas parasitarias aupadas por el esfuerzo revolucionario de las multitudes. O bien han traicionado este esfuerzo, o bien han jugado el papel de mal menor para un Capital temeroso de males mayores.

Sin movimientos revolucionarios no hay reformismo que valga. Se acabó el espacio para la izquierda respetable. La izquierda hoy, o será revolucionaria, o no será. Esto no significa lanzarse al exterminio con una política aventurera. Significa elaborar un discurso verdadero, sin concesiones y concentrarse en un hecho paradójico: La modernización económica produce cada vez mas excluidos y sus discursos son cada vez mas irracionales y falaces. Sin embargo, cada vez hay menos movimientos antagonistas de masas.

Una intensa experiencia en la elaboración y difusión de un discurso radical, así como en las intentonas de organización del conflicto en los sectores mas perjudicados, muestra a su vez una nueva y dura contradicción. Quien tiene la tradición y la estructura para organizar la lucha no quiere hacerlo, y quien soporta toda la brutalidad y la injusticia del régimen, teniendo la lucha como única salida racional para mejorar su suerte, no puede hacerlo, porque carece de los conocimientos, la organización y la tradición para luchar. Es decir, desde dentro de la izquierda, el camino está bloqueado, pero fuera también. La acción revolucionaria es tan necesaria como imposible. Esta imposibilidad es práctica y teórica. Hay que desbloquearla expresando prácticamente su necesidad. De lo pequeño a lo grande. Operar en los márgenes de la izquierda parece ser una posibilidad, siempre que se intervenga con fuerza propia y se mantenga el centro de gravedad fuera de dicha izquierda.

Intervenir con fuerza propia implica estar territorializado e intervenir en lo social, en base a las necesidades reales de la gente. Las acciones puntuales esporádicas, tanto locales como internacionales, así como la militancia virtual de internet, tienen utilidad si realimentan actividades sociales reales. Sin embargo, también pueden ser una tentación para la huida de las dificultades del trabajo social, con la carga de exterioridad que supone un discurso radical. Una alternativa global real, solo puede ser el resultado de la confluencia de miles de alternativas locales reales.

La única globalización real es la de la economía. Una vida buena para todos/as solo puede ser global cuando se construye una vida buena para todos/as en cada parte, en cada Estado. Una vida buena en un país, exige la crisis de la economía como principio de realidad, la subversión del orden que permite el despliegue de la lógica del beneficio. Es en lo local donde hay que dar la verdadera batalla real, donde se debe producir la insurrección de las conciencias y de los cuerpos frente al orden capitalista, donde plantar cara al enemigo y pararlo.
Es desde fuera y no desde dentro de la lógica mercantil, como podemos avanzar si queremos enfrentarnos a la globalización capitalista. Sin embargo, aunque estamos en parte fuera, por nuestras ideas y algunas de nuestras prácticas, también estamos dentro. Administrar esta contradicción es la única brújula para navegar entre la apología de lo real y los discursos ideológicos puristas, impotentes y sectarios.
 

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