“Pregunten a los electores por el nombre de los que estaban en la lista que eligieron. Pregunten a los elegidos por las visitas que han realizado a los espacios de su electorado en tiempos de normalidad”
Las voces contra los representantes políticos, elegidos en las urnas suenan con excesiva frecuencia. Es como si, después de elegirlos, resultaran pervertidos por un extraño maleficio con el que, tras admirarlos, pasaran a ser el objeto de todas las iras. No hay duda de que los comportamientos de muchos de ellos y ellas, encerrados en la fortaleza del escaño, empapelados por los expedientes, urgidos por las reuniones, van evolucionando hacia una cierta forma de endiosamiento. Desde esa peana sobre la que se instalan concejales, alcaldes, diputados, ministros y ministras, se ...










