Viviana Peralta vive en Urquiza, ciudad de San Jorge, provincia de Santa Fe (Argentina). Hace 2 años denunció a las autoridades que su hija se ahogaba cada vez que los productores de soja transgénica fumigaban glifosato, herbicida que no mata a la soja porque está genéticamente modificada para tolerarlo. El juez, aplicando el principio de precaución que impide la comercialización de un producto si no demuestra su inocuidad, decidió suspender las fumigaciones terrestres a menos de 800 metros de las viviendas o a menos 1500 metros, si la fumigación es aérea.
Esta medida se produce en el contexto de “Paren de Fumigar”, una campaña que documenta, con pruebas aportadas por las víctimas, los daños provocados en Argentina por el monocultivo de soja transgénica. Da la razón a las denuncias que, médicos ...









