jueves, 24 de abril de 2014
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Estética y Peligro Poemas

Persecución y asesinato de Jean Paul Marat. Sexta entrega

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PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT”[1]



Sexta Entrega ACTO PRIMERO.




Jacques Roux hace agitación
(Segunda Parte)[2]



ROUX.-

Nosotros exigimos
que se abran los graneros para aliviar el hambre.
Nosotros exigimos
que talleres y fábricas pasen a ser de nuestro
pueblo.
Nosotros exigimos
la movilización inmediata de todo ciudadano
para ponerle fin a esta maldita guerra
que sirve de tapadera a la especulación
y que excita toda sed de conquista
vituperablemente.

Nosotros exigimos
que los que desencadenaron esta guerra
soporten directamente los gastos que comporta.
De una vez por todas
es preciso que hasta la simple idea de una guerra
o de un ejército glorioso
sea borrada del espíritu.
Ni en una ni otra parte, se cubre ...
 

Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat. Quinta entrega

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PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT”[1]

Quinta Entrega
ACTO PRIMERO.
LA LITURGIA DE MARAT


Sade se rie de todas las naciones[2]


SADE.-

Ya lo oyes, Marat.
Todos desean el bien de Francia.
Todos son a cuál más patriotas.
Cultivados o incultos, ellos están dispuestos
a sacrificarse por el honor de su país.
Radicales o moderados, todos desean
el olor de la sangre.

Condenamos, decapitamos, y a eso le decimos
[justicia,
mientras los otros cuentan con nuestras
[divergencias
y así acechan el día
en que vuelvan los bellos señoritos,
que tan bien saben sentarse en las mesas de las
[negociaciones
y los príncipes de Europa respirarán tranquilos.
Mas tanto unos como otros,
los violentos y tibios,
creen en la grandeza inmarcesible ...
 

Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat. Cuarta Entrega

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“PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT”[1]
Cuarta Entrega

ACTO PRIMERO.

LA LITURGIA DE MARAT

Continuación del coloquio entre Marat y Sade.[2]


SADE.-

Para distinguir lo falso de lo justo
necesitamos antes conocernos y yo no me conozco.

Si pienso alguna vez que he descubierto algo,
en seguida lo dudo
y por fin sin piedad tengo que destruirlo.

Lo que hacemos nosotros es tan sólo el fantasma
de aquello que queremos;
nadie puede acceder a otras verdades
que a las cambiantes verdades de la propia experiencia

Yo no sé
si yo soy el verdugo o si el ejecutado.
Invento las más espantosas de todas las torturas
y cuando aquí lo imagino (por la cabeza)
yo soy el que las sufre.
 

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