lunes, 24 de noviembre de 2014
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Estética y Peligro Poemas

Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat. Séptima entrega

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PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT[1]
Séptima Entrega


ACTO PRIMERO.



Segunda visita de Carlota Corday[2]



SADE.-

Ya ves, Marat,
lo que es, para ellos, la Revolución.
Ahora les duele un diente
y quieren que se lo extraigan.
A éstos se les pegó la sopa
y quisieran otra sopa mejor en su cazuela.
A aquella le parece que su marido es débil
quisiera otro más fuerte.
Hay uno al que los zapatos le hacen sufrir
muchísimo
mientras el vecino los tiene muy holgados.
A ese poeta no se le ocurren buenas rimas;
¿dónde encontrar la inspiración?
El pescador espera un pez desde hace horas;
¿por qué ninguno pica?
Y así vienen a la Revolución
con la esperanza de que elle ...
 

Persecución y asesinato de Jean Paul Marat. Sexta entrega

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PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT”[1]



Sexta Entrega ACTO PRIMERO.




Jacques Roux hace agitación
(Segunda Parte)[2]



ROUX.-

Nosotros exigimos
que se abran los graneros para aliviar el hambre.
Nosotros exigimos
que talleres y fábricas pasen a ser de nuestro
pueblo.
Nosotros exigimos
la movilización inmediata de todo ciudadano
para ponerle fin a esta maldita guerra
que sirve de tapadera a la especulación
y que excita toda sed de conquista
vituperablemente.

Nosotros exigimos
que los que desencadenaron esta guerra
soporten directamente los gastos que comporta.
De una vez por todas
es preciso que hasta la simple idea de una guerra
o de un ejército glorioso
sea borrada del espíritu.
Ni en una ni otra parte, se cubre ...
 

Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat. Quinta entrega

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PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT”[1]

Quinta Entrega
ACTO PRIMERO.
LA LITURGIA DE MARAT


Sade se rie de todas las naciones[2]


SADE.-

Ya lo oyes, Marat.
Todos desean el bien de Francia.
Todos son a cuál más patriotas.
Cultivados o incultos, ellos están dispuestos
a sacrificarse por el honor de su país.
Radicales o moderados, todos desean
el olor de la sangre.

Condenamos, decapitamos, y a eso le decimos
[justicia,
mientras los otros cuentan con nuestras
[divergencias
y así acechan el día
en que vuelvan los bellos señoritos,
que tan bien saben sentarse en las mesas de las
[negociaciones
y los príncipes de Europa respirarán tranquilos.
Mas tanto unos como otros,
los violentos y tibios,
creen en la grandeza inmarcesible ...
 

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