miércoles, 01 de octubre de 2014
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Coordinación, criterios de participación y entrada de nuevos grupos

COORDINACIÓN, CRITERIOS DE PARTICIPACIÓN Y ENTRADA DE NUEVOS GRUPOS


COORDINADORA DE GRUPOS DE CONSUMO AGROECOLÓGICO DE MADRID



La Coordinadora basa su existencia exclusivamente en el impulso de los grupos que la componen. La coordinación y cooperación se consigue con las aportaciones de actividad y experiencia en el respeto, apoyo mutuo y reciprocidad para resolver todas las necesidades que lleva aparejado el consumo agroecológico y responsable, y para ir construyendo una visión colectiva y compartida de tales necesidades, por parte de las personas que participamos desde cada grupo. La motivación esencial de esta coordinadora es la cooperación, entre los distintos grupos que la formamos, para gestionar una compra y distribución conjunta.


¿Qué entendemos por agroecología?

El consumo agroecológico no es simplemente cuestión de calidad y salud, aunque también lo es. Adquiere su relevancia, al trascender la dimensión individual, como una opción a aplicar en nuestra vida cotidiana, congruente con el compromiso de impulsar unas formas económicas, de relación social y de organización basadas en la cooperación y en el respeto, no en la competitividad. Los distintos colectivos que formamos la Coordinadora, movilizados por este afán, somos un medio que permite satisfacer y vincular tanto la dimensión individual (la de salud, calidad, precio) como la colectiva, apostando por desarrollar una forma y cultura de consumo en la que las personas no nos comportemos como sujetos individualistas, pasivos y receptores, compitiendo entre sí y desentendiéndose de las consecuencias de tal actitud.

En nuestra práctica se muestran los rasgos que atribuimos al consumo agroecológico y responsable.

 Agroecológico en su dimensión productiva en finca, aunque existe una variabilidad importante, desde no usar productos químicos, hasta agroecología campesina de bajos insumos e integrada en el ciclo ecológico de recuperación natural. Pero también porque buscamos las condiciones más ecológicas y tradicionales de cultivo (no aceptando uso de energía para simular temperatura, procurando evitar cultivos bajo plástico y apoyando el consumo de variedades tradicionales en desuso, más aclimatadas y resistentes, etc.) y porque promovemos el consumo de productos de temporada (desde una cultura que evite el consumo innecesario e irresponsable y no fomente la exportación desde otras latitudes, con climas diferentes).
 Ecológico en la distribución porque evitamos transportes innecesarios reduciendo la distancia recorrida (ahorro de combustibles, envases, embalajes y la contaminación que conlleva).
 Otra dimensión es la social. Compramos conjuntamente a productores directos o cooperativas de pequeño tamaño. Cada grupo en distinta forma, mantiene además, acuerdos producción-consumo estables con productor@s de huerta, incluyendo otras dimensiones sociales (condiciones laborales y salariales, estabilidad en el consumo para garantizar la renta del agricultor/a, apoyo económico, promoción de los excedentes a otros grupos de la coordinadora, como mínimo). En relación al trabajo de reparto interno, hemos avanzado según han surgido las necesidades, revisando las condiciones de trabajo, gastos, y enfermedad (céntimo solidario como fondo de garantía). La organización de cada grupo es diversa, pero no carece de la dimensión de proyecto de economía social.
 Apuesta por una visión colectiva, limando los aspectos individualistas. Desde la concepción de la propia necesidad como algo social y no individual, (estimulando estrategias locales, participativas), la incorporación de la necesidad del otro (productor@s, repartidor@s) y la apuesta por la cooperación como potencia que nutre la actividad social.
 Por último asumiendo nuestro papel como consumidor@s y ciudadan@s, legitimando o deslegitimando el consumismo irracional de la sociedad actual, y los mecanismos que facilitan e impulsan la reproducción económica y social de este modelo de producción-distribución-consumo. (Véase Seguridad alimentaria, consumo responsable y grandes superficies).



Organización, participación y autogestión

El espacio para la deliberación, participación y finalmente la consecución de los acuerdos que necesitamos para funcionar, son las reuniones. Tenemos experiencia de lo difícil que resulta tomar decisiones cuando no atamos algo en una reunión. Vía email la comunicación no es simultánea, es más información que comunicación, y no es igualmente accesible para todas las personas y grupos. No tenemos normas de funcionamiento, sino que, más bien, el buen hacer y el mejor funcionar dependen de la colaboración y cooperación de todos los grupos en las tareas que hacemos para todos y en las que cada grupo participa para que funcione la coordinación (básicamente, asistencia y participación en las reuniones, remitir la información de pedidos y pagos).

No es deseable demandarle a ningún grupo que asuma tareas, sino más bien al contrario que, sabiendo las necesidades, sea voluntaria la aceptación de actividades y compartamos, de la manera más razonable, dichas tareas, sabiendo que la necesidad de hacerse con el funcionamiento de la coordinadora y de las actividades en cuestión lleva su tiempo. No es apropiado determinar la organización y funcionamiento interior de un grupo para responder a las tareas comunes o particulares de dicho grupo. Lo saludable y democrático es que cada grupo se gestione como mejor acuerden las personas que lo constituyen.

El reconocimiento de estos límites es necesario. Pero también es prudente señalar que cada grupo debe garantizar que participa en las reuniones y en la toma de decisiones, que transmite lo acordado, que no se retrasa en los plazos que nos damos y que consuma las tareas de las que se ha hecho cargo. Sin esta condición, y teniendo en cuenta que los grupos dependemos unos de otros, se nos presentan situaciones caóticas, más allá de la incertidumbre habitual, con las que no nos podemos manejar. Ni es deseable, por la cantidad de energías que se derrochan.

Todas las tareas requeridas para la coordinación son importantes. Pero no tienen la misma necesidad de dedicación, periodicidad, ni la misma complejidad o dependencia de la colaboración entre todos los grupos para su finalización en plazo. Básicamente son: coordinación de pedidos y relaciones con proveedor@s (el ritmo y centralización dependen de los productos y la periodicidad); reparto, alquiler de furgoneta y relaciones con puestos de Mercamadrid; control de ingresos y pagos de cuenta común; cálculo de costes de transporte; moderación y elaboración de resúmenes y textos para información y debate; gestión de la lista; etc. Es necesario un mayor esfuerzo de corresponsabilidad de estas tareas. Un reparto más equitativo, no se hace de una vez para siempre sino que hay que revisarlo con el tiempo, en función de la disponibilidad de más miembros, de la saturación o cambio en las condiciones de algún/a responsable, de una mayor complejidad de la tarea, de tareas nuevas, etc. Hay que estudiar cada caso, para mejorarlo y evitar que se convierta en una carga para quien lo realiza por escasa diligencia, cooperación, disponibilidad, medios, por mal funcionamiento o diseño, etc .


El transporte, otra parte más

El transporte conjunto, en el que actualmente participan dos personas, es una parte más y una actividad de la que dependemos. Necesitamos que esté activa como miembro de la Coordinadora, que se sienta con el derecho y la necesidad de intervenir en las reuniones. La parte de coordinación que realizan es muy específica y opaca para los demás. Sólo podemos conocer lo que pasa si nos lo muestran, trayendo a dicho espacio, las controversias y las propuestas para buscar la mejor forma de resolverlo entre tod@s. Es más, cualquier propuesta de cambio de lo que hacemos, incluida la entrada de nuevos grupos, necesita valorarse desde la posición que estas personas conocen y realizan porque, con toda seguridad, requerirá alguna modificación en su actividad.


Criterios compartidos en la selección de producto y productor@s

La Coordinadora se inicia por grupos y personas con experiencia y trayectorias cercanas en el consumo responsable. Este origen, y la necesidad de apoyarnos mutuamente, facilitó la afinidad en la selección de producto y productor@s agroecológic@s, sin hacer explícito un acuerdo previo de criterios. Para clarificar de cara a nuevos grupos, aunque hemos expresado lo que entendemos por agroecología señalamos unos criterios mínimos que podrán ampliarse con nuestra práctica; condiciones que cada grupo desarrolla luego con mayor o menor profundidad en el respeto de los principios compartidos:

- Pequeñ@s productor@s y cooperativas. No multinacionales.
- Proximidad en un sentido que además de cercanía contempla, zonas tradicionales de cultivo y alimentos cultivados y/o elaborados en el Estado Español como límite cultural, social, territorial y ecológico.
- Preferencia por el producto de temporada.
- Prioridad por la compra directa, evitando la intermediación y creando las condiciones que posibiliten esta condición.


Nuevos grupos, nuevos horizontes

La vocación de este espacio de cooperación y coordinación de grupos para la organización del consumo agroecológico y responsable es aumentar la sinergia de estos esfuerzos colectivos, posibilitando con ello que los grupos podamos ampliar nuestro abastecimiento de los alimentos que necesitamos en cantidad, calidad, diversidad y a un precio adecuado (o justo, o razonable, o suficiente) para productor@s y consumidor@s. Pero este objetivo contiene también en su aspiración, la ampliación de esta experiencia colectiva de organización del consumo, permitiendo el crecimiento de los grupos, tanto en tamaño, como en número. En este sentido, la Coordinadora está abierta a integrar nuevos grupos que compartan objetivos, criterios y coordinación. Pero no significa que podamos hacerlo de forma inmediata y desde cualquier situación y condición.

Los grupos de la Coordinadora nos autogestionamos y organizamos internamente, pero también precisamos de la actividad común. Esto supone una cuota-parte de capacidad de compra, pero igualmente una cuota-parte de diversidad y complejidad en la actividad del conjunto (volumen de compra, de carga, ruta, nomenclatura asignada a las cajas, pagos, colectivos nuevos relacionándose con los ya existentes, etc.) En definitiva, los grupos somos los que mantenemos la actividad pero también alcanzamos un límite, en una configuración dada de reparto de actividad y logística, como dimensiones principales.

Por un lado, los grupos nuevos, además de mostrar su voluntad de entrar aceptando los mínimos compartidos, tienen que estar dispuestos a integrarse, asumiendo una parte de la actividad (en los términos de aceptación y facilitación del proceso anteriormente expresados). Para beneficio de tod@s, necesitamos que acrediten con la experiencia de llevar funcionando un cierto periodo, su capacidad de autoorganización colectiva en el consumo, que muestre que se dan las condiciones de continuidad del propio grupo y que, a su vez, facilitan la integración y cooperación en la Coordinadora.

Por otro lado, la entrada de nuevos miembros precisa una readaptación logística, contiene un aumento de la complejidad de las tareas, las relaciones, el espacio y la forma de resolver las necesidades que también cambian con el tiempo y el número de grupos. Requiere una socialización de lo aprendido colectivamente en el ejercicio de la cooperación para la coordinación y compra conjunta (ver primer párrafo). Tenemos que explorar las condiciones para la ampliación superando las limitaciones actuales. Esto requiere una cierta situación transitoria y un esfuerzo colectivo para pensar una nueva forma de organización y gestión con más grupos (varios días de reparto, alternar repartos, etc), es decir, crear las condiciones y el proceso para que la posibilidad se convierta en realidad.


27 de febrero de 2004.
 

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