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La globalización
económica es un régimen político cuya base social integra en los
países del centro a las minorías poderosas y a las amplias clases
medias. Mil millones de personas, beneficiarias de este modelo de
modernización, constituyen una élite cuya movilidad y poder de consumo,
se basan en la exclusión de la mayoría de la humanidad. Sus intereses
particulares aparecen como universales. El sistema parlamentario
que, en muy diferentes países y tradiciones, asegura las condiciones
económicas, culturales y represivas para la perpetuación de este
modelo, ha secuestrado el nombre de "democracia"
La imposición
de los valores de esta minoría cosmopolita sobre los derechos humanos,
las leyes y las culturas tradicionales de los pueblos y las naciones,
es una forma de violencia simbólica propia del capitalismo global.
Cualquier resistencia al colonialismo de este grupo privilegiado,
justifica el uso "democrático" de la violencia estatal y de las
guerras preventivas contra el enemigo exterior ó interior.
Un nuevo nacionalismo
consumista, ahora global, expresa los intereses de dicha minoría,
cuya identidad se basa en la satisfacción del deseo individual a
través del mercado, la inexistencia política de las mayorías excluidas
y el control, o eventual destrucción, de cualquier otra identidad
o sujeto social refractarios a este orden.
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